Cuando el aire se encuentra con el "tamiz inteligente", el oxígeno adquiere una vitalidad infinita.
En las salas de urgencias de los hospitales, las clínicas de salud en zonas montañosas remotas y los sistemas de suministro de oxígeno en puestos de avanzada en las mesetas, un dispositivo aparentemente común realiza silenciosamente el milagro de convertir el aire en oxígeno: el generador de oxígeno PSA. Sin agentes químicos ni tuberías complejas, produce de forma estable oxígeno de grado médico con una pureza del 93 % ± 2, utilizando únicamente aire como materia prima. Tras esta maravilla se encuentra el sofisticado principio de la tecnología de adsorción por oscilación de presión (PSA).